El pasado día 19 terminó la segunda campaña de excavación emprendida por el CEVFW en el cerro de El Viso (Bamba, Zamora). Tras catorce días de trabajos compartidos entre el equipo de arqueólogos y los entusiastas vecinos del alfoz SO de la capital (Madridanos, Moraleja del Vino, Sanzoles, el mismo Bamba), todos tienen en mente ya la campaña del año que viene, hasta dónde se podrá llegar y qué nuevos descubrimientos se alumbrarán. Entretanto, todavía quedan meses de trabajo de laboratorio, análisis físico-químicos, planimetrías, identificación de materiales…
El primer objetivo se ha centrado sobre el solar de la ermita de la Virgen del Viso, lugar histórico de peregrinación desde el siglo XII de los pueblos de la Tierra del Vino, hasta el XVIII, momento de su ruina y abandono y del traslado de la imagen de la Virgen a la iglesia de Bamba, templo de mejores hechuras para la custodia de la patrona. Tras retirar la capa de tierra y piedras vertidas en este punto cuando se instaló el hito geográfico y se construyó la antena de televisión y sus estructuras anexas, se ha conseguido despejar una parte de la planta de la ermita o de una capilla anexa, espacio todavía sin determinar. Así, se han descubierto las primeras hiladas de los muros con restos de estucos pintados y otras decoraciones. Junto a estos, molduras, sillares con marcas de cantería, pavimentos… y la planta de otra pequeña construcción, que bien podría ser una espadaña o un campanario con su escalera de acceso. Del conjunto formado por la ermita y sus estancias adyacentes sólo contamos con un grabado de 1741, magro recuerdo que permite a la imaginación volar.
La recuperación de los restos de la ermita y de su entorno supone una actuación muy especial para todos los pueblos de la zona, incluso desde un punto de vista sentimental, lo que ha generado una inmensa ola de apoyo vecinal al desarrollo del proyecto.
En el segundo objetivo proyectado, documentar el espacio durante la Primera Edad del Hierro, en los momentos de formación de las primeras ciudades vacceas, también se han conseguido avances muy positivos. A las estructuras de hábitat exhumadas el pasado año, se suma en éste el descubrimiento de otras adyacentes, entre las que destaca un aljibe o depósito de grano. Sobre este almacén ha aparecido, además, un muro de sillares irregulares de piedra arenisca que formaba parte del mismo y no de otra vivienda, como se pudo determinar tras decapar el terreno con una máquina que cedió para la ocasión el Ayuntamiento de Moraleja del Vino. Hay regidores que tienen claro que su contribución a la conservación del patrimonio debe ser la primera en la lista.
De esta forma, se han podido conocer las diversas estancias de esta casa vaccea rupestre, formada por la cocina, el lugar de trabajo textil, los silos de almacenamiento, etc. El pasado año ya se pudo documentar un nivel que nos muestra que la vivienda sufrió un gran incendio y ahora, gracias al hallazgo de varios huesos animales debidamente contextualizados, podremos acercarnos a la fecha de este episodio una vez concluyan las dataciones por Carbono 14. Los restos de cultura material hallados hasta ahora nos remiten a momentos situados entre los años 200 y 100 a. C. De confirmarse esta suposición y que El Viso fue realmente la Arbucala que las fuentes clásicas indican que fue destruida por el cartaginés Aníbal Barca en 220 a. C., entonces la ciudad vaccea no fue abandonada en ese trágico momento, sino que mantuvo al menos parte de su población durante al menos otro siglo.
El yacimiento, pues, puede ser el más importante del pueblo vacceo en el extremo occidental de su territorio.
Tras los trabajos de excavación realizados este año, la intención es ir preparando las distintas estructuras que permitan la contemplación del yacimiento y que garanticen cierta seguridad a los visitantes. La tercera campaña, ya en 2027, continuará con la planta de la ermita, se ampliará la superficie de trabajo de la vivienda vaccea y, de contar con los medios materiales necesarios, se prospectará en otros puntos del cerro para ayudarnos a comprender la complejidad de este asentamiento.